miércoles, 1 de junio de 2011

¿Causa de la homosexualidad?

Mi experiencia Coco

Hola gente, soy Carlos, les cuento parte de mi experiencia de vida, siendo muy joven me case con Laura, estando de novio habíamos acordado tener coito anal para evitar el embarazo en destiempo, el acto muy placentero se hizo un hábito en nuestra relación. A los cinco años de casado tuvimos nuestro primer hijo y luego tuvimos dos hijas más. Con el tiempo empezamos a notar en nuestro único hijo una tendencia afeminada, esta anormalidad me molestó muchísimo, pero el esfuerzo y el gran amor de mi compresiva esposa me hicieron aceptar la “imperfección” de nuestro hijo.

Ante la sociedad no me sentía bien, no entendía porque razón me sucedía esto a mí, la anormalidad de mi hijo me pesaba, empecé afanosamente a buscar repuesta a nuestra situación, también me preocupaba mucho esta situación presentí que mi hijo no estaba muy feliz, compre diversos libros metafísicos, filosóficos, etc. Hasta que alguien me sugirió que la repuesta me la concedería Dios, fui obediente ore y le pedí a Dios me diera sabiduría para lograr una respuesta a mi preocupación.

Leí toda clase de opiniones sobre el origen de la homosexualidad, muchas opiniones encontradas y refutadas siempre por otros investigadores. Me llamo la atención una opinión de Freud quien sostiene que los conflictos sexuales y amorosos están en la base de casi todas las neurosis personales.

La apetencia sexual y afectiva del hombre se llama lívida y la misma se hará sentir desde la infancia.

Un día leyendo la Biblia recibí la primera orientación a mi preocupación, allí en carta a los romano 1; 26 y 27 dice que el “…hombre recibe en sí mismo la paga merecida de su obcecación”, por las“…pasiones infames, en sus mujeres invierten el uso natural en que es contrario a la naturaleza. Del mismo modo también los varones, desechando el uso natural de la mujer, se abrazan en amores,…..,” Este versículos manifiesta claramente las consecuencias del “pecado contra natura”. Luego leyendo otro libro sobre aspectos psíquicos, rescate otra frase que dice “toda acción se hace visible a la inteligencia, tarde o temprano, mediante su reacción”. En otro libro hablando “de la causa y el efecto” cita a Voltaire que decía que no se puede demostrar una “ausencia de causa”.

Todo estos conocimientos nos muestra que no podemos comer por la oreja, ni escuchar por la boca, todo vicio o placer deja “huellas” infiltra el alma, especialmente el sexo, la sexualidad impregna la mente y esta, al cuerpo con impulsos irracionales. El cerebro sabemos que coordina todo lo procesa y adapta especialmente las funciones endocrinas. Estas producen hormonas que ayudan a controlar y regular partes del cuerpo, y hasta órganos del cuerpo. Esto permite dar repuestas a las exigencias emotivas y sensoriales que pueda desarrollar el habito del coito anal.

Estudios recientes sobre los casos de homosexualidad determinaron que no es una “perversión sexual” sino una manifestación anormal, porque se ha descubierto que los animales también lo hacen, pero esto es discutible dado que el instinto del animal alfa en el momento, lo supera, lo que no significa que el animal receptor lo desee buscándolo.

Lo cierto es que toda acción desnaturalizada, genera un daño irreversible en el otro, porque no responde a las acciones amorosas, San Agustín dijo “mientras vives el amor as lo que quieras” pero esto no significa tomar libertinaje a tal fin.

Claro está que “el hombre cuerdo, no cae en el mal acuerdo”. La pareja joven que va a tener descendencia, está de acuerdo en hacer placenteramente uso desnaturalizado de sus cuerpos, sin conocer que está generando un perverso hábito que estimula e impregna placer en sus mentes. Luego esta anomalía es trasmitida a la generación siguiente, si no es a la primera o segunda generación, seguro lo será en la tercera generación.

Héctor Domingo Paez

Causa mayor de homosexualidad

Para comprender una de las causas mayores de homosexualidad debemos primero conocer cuáles son las vías que posibilita o fija la tendencia de esta anomalía sentimental.

Todos conocemos que nuestra naturaleza humana posee dos entidades materiales, el cuerpo físico y el cuerpo espiritual, el cuerpo espiritual influye imperativamente sobre lo físico, los fluidos espirituales pueden sanar o afectar el cuerpo cuando estos fluidos son alterados.

La alteración que recibe el cuerpo espiritual es provocada por los pecados, actitudes que hierran al amor.

Las equivocaciones que el hombre comete en la existencia carnal crea estados especiales en su ente espiritual, y esto genera condiciones aflictivas o trágicas para las próximas generaciones, sus hijos. Estas equivocaciones (pecados) no es una ofensa para Dios, pero sí para el mismo pecador, debido a que deja residuos patológicos por causa de su acción pecaminosa.

Innumerables criaturas nacen marcadas por frustraciones, complejos, defectos anatómicos y o insuficiencias mentales que son defectos y cicatrices del alma afectada.

Por ejemplo, "la crueldad produce fluidos tóxicos tan corrosivos y adherentes para el alma perversa, que al drenarlos de la peri espíritu hacia el cuerpo físico, en su próxima generación, perturban el metabolismo neuropsíquico y causan disturbios mentales, tales como paranoias, esquizofrenias y personalidades psicopáticas" (Dionisio Aizcorbe en"Hijos del kosmos").

Ahora bien, ¿cómo es que se trasmite “desarmonía” a la vida siguiente? La espiritualidad del hombre, esa imagen y semejanza con Dios, está en su interior y se expresa con la formula, identificada por San Agustín, “memoria, inteligencia y voluntad”, un cuerpo fluídico denominado por la ciencia “peri espíritu”, es una réplica perfecta del cuerpo físico que preexiste y perdura después de la muerte.

Esta entidad espiritual tiene códigos marcados por el ánimo de la felicidad, que registra y transfiere al futuro ser. Este ánimo de felicidad se compone por la felicidad eterna, la “felicidad de la verdad” (la que promueve Cristo) y la felicidad temporal, la que forma los estados placenteros transfiriendo anormalidades iguales a la causa. He aquí el concepto bíblico “Lo que siembras cosecharas”

Las actitudes que generan la felicidad eterna son las que manifiesta el amor, y su luz “peri espiritual” es blanca y transfiere a la próxima generación un estado saludable.

Por esta razón Jesús dice “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, para preservar la sanidad y la felicidad del ser.

Coco

No hay comentarios:

Publicar un comentario